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Restaurantes con huerto propio

La apuesta por el mejor producto y por la proximidad del mismo ha llevado a muchos cocineros a montar sus propios huertos, donde abastecerse de las verduras que luego emplean en sus fogones.

Del huerto al plato. Los huertos urbanos son ya una tendencia en las grandes ciudades. Empiezan a proliferar las macetas e incluso los jardines verticales en los bloques de pisos. Muchos restaurantes se han unido a esta práctica cultivando sus propias materias primas a escasos metros de donde puedes degustar sus platos. Estos son solo algunos ejemplos.

Hotel Wellington, Madrid

Es el huerto urbano más grande del mundo en la azotea de un hotel y está en uno de los mejores establecimientos de España. Cuenta con unos 300 metros cuadrados divididos en 14 parcelas de cultivo ecológico donde puedes encontrar borrajas frescas, cardo rojo, fresas, tomate negro, lechuga de hoja de roble, guisante lágrima, muchas variedades de lechugas, hierbas aromáticas… así hasta 35 variedades de plantas ecológicas, libres de fungicidas, insecticidas o pesticidas. El 80% de las verduras y hortalizas que se sirven en el restaurante Las Raíces del Hotel Wellington proceden de su huerto. Una cosa es segura: su gazpacho sabe a tomate “de verdad”.

Els Casals, Sagàs (Barcelona)

Respeto reverencial al producto y a la naturaleza es la clave de esta explotación agropecuaria de 250 hectáreas cerca de la ciudad, con un hotel de 10 habitaciones y un restaurante que ofrece una cocina de la tierra, donde los protagonistas son los productos que proceden de la misma finca o de explotaciones cercanas: verduras, hortalizas, huevos, leche y derivados, aves, cerdo, setas, trufa… Es fruto del esfuerzo de toda una familia y de un equipo de 20 personas liderado por el chef Oriol Rovira. ¿Su filosofía? «Cerrando círculos», es decir, producir de acuerdo con las costumbres artesanas tradicionales y controlar todos los procesos productivos.

Asador Bedua, Zumaia (Guipúzcoa)

Muchos lo conocen sin saberlo. Es el lugar donde los protagonistas de Ocho apellidos vascos se juntan a cenar. Un lugar rústico y acogedor donde hace ya cuatro generaciones los clientes venían en barca desde Zumaia para disfrutar de su tortilla de patata y pimientos verdes. Ahora ofrece pescados, mariscos y carnes a la parrilla, junto con los productos de temporada de su propia huerta, ubicada sobre una isla con acceso mediante un puente romano. Además, ofrece a sus clientes la posibilidad de visitar su huerta y de comprar los productos que cultivan para llevarse a casa un trocito del inconfundible sabor de la comida tradicional vasca.

Restaurante Cidón, León

Vanguardia y tradición se dan la mano en los fogones del restaurante ubicado en el MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León). ¿Su especialidad? Garbanzos al ajillo. ¿Qué hace tan especial este plato? Su materia prima. Su chef, Carlos Cidón, se encarga de cultivar tres hectáreas de garbanzos de pico pardal en Valdeviejas, en tierras astorganas. Produce al año 650 kilogramos para sus platos, para algunos “clientes caprichosos” y envía 25 kilos a la Casa Real.

El Cingle, Vacarisses (Barcelona)

Innovación con sabor a flores. Monste Estruch se ha formado con algunos de los mejores chefs del mundo, como Arzak o Adriá. Junto a su familia creó hace 40 años un hostal de pueblo, con el espíritu de la cocina casera y tradicional basada en los productos de temporada. Hace 20 años incorporó flores a sus platos, cultivadas por su padre. Flor de almendro, pensamientos, capuchinas, begoñas, aloe vera, de tomillo, lavanda o de caléndula se convirtieron en las acompañantes perfectas para carnes, pescados y postres. Unos sabores maravillosos que no faltan en sus recetas con bulbos, brotes, pétalos y raíces. ¡Atrévete a probarlas!