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Trucos para combatir la astenia primaveral

No hay un tratamiento específico, pero sí puedes minimizar sus efectos adaptando tu rutina, con la alimentación y el ejercicio.

¿Te sientes cansado o somnoliento todo el día? ¿Te falta la energía? ¿No duermes bien, no tienes apetito o estás irritado? ¿Te cuesta concentrarte o estás desmotivado? Más de la mitad de la población siente alguno o varios de estos síntomas asociados con la astenia con la llegada de la primavera.

A tu cuerpo le está costando salir del letargo invernal y adaptarse a más horas de luz, a los cambios del tiempo y al cambio de horario. La astenia primaveral no tiene tratamiento específico y desaparece por sí sola en una o dos semanas. Pero puedes ayudar a tu organismo a adaptarse y minimizar estos síntomas siguiendo unos sencillos consejos.

 

Respeta tu sueño

Establecer y mantener una rutina de sueño es fundamental. Duerme un mínimo de 7-8 horas, acuéstate siempre a la misma hora, termina de cenar al menos una hora antes, mantén tu dormitorio a una temperatura adecuada y baja las persianas para asegurarte de que no entra luz. Dormir bien es la base para recargar energía y estar a pleno rendimiento.

Anticípate al cambio de horario

Es importante mantener la misma rutina y los mismos intervalos en tus horarios ante la llegada del cambio de hora. Así que, poco a poco, ve incorporando el mismo antes de que se produzca en tus horarios de comida, sueño, etc.

 

Alimentación de temporada

Basa tu alimentación en frutas y verduras de temporada, cereales integrales y legumbres. Así proporcionarás a tu cuerpo los nutrientes necesarios en forma de alimentos frescos. Por el contrario, limita al máximo el consumo de alimentos procesados, ricos en grasa, fritos, dulces y harinas refinadas.

 

No olvides hidratarte

Bebe entre 1 y 2 litros de agua al día y evita los refrescos azucarados. Mantenerse hidratado es fundamental cuando empiezan a subir las temperaturas y para favorecer la función renal e intestinal, eliminando toxinas.

 

Ejercicio físico moderado

Vence la sensación de cansancio y realiza alguna actividad física moderada al menos tres veces a la semana. De esta forma, conseguirás acelerar el proceso de adaptación, liberarás estrés y te será más fácil conciliar el sueño, que será más reparador. Si es posible, elige el aire libre para practicar tu actividad, pues los rayos del sol siempre ayudan a levantar el ánimo.