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Como llegar a ser un ‟cazador de setas“

Cuando llega el otoño es el momento de coger la cesta y salir al monte en busca de este delicioso manjar. Pero ¿sabes cómo hacerlo? Te lo contamos.

Lo primero es saber que vamos de “caza”. Es decir, los hongos y las setas son escurridizas y podemos encontrarlas escondidas bajo un manto de tierra, hierba o entre las raíces de un árbol. Y para cazarlas lo mejor es utilizar la cesta y una navaja o cuchillo como herramientas. Te explicamos las claves de un buen setero.

 

Infórmate sobre el entorno

Lo primero es informarse y elegir un buen paraje. Una vez escogido el destino, te recomendamos contactar con la sociedad micológica de la zona. Ellos son los que más saben sobre el entorno e incluso organizan “quedadas” para informar a los “novatos” sobre el universo de las setas y sobre las especies peligrosas, ya sea por ser venenosas o por estar en mal estado.

 

Siempre bien equipado…

El entorno de las setas y hongos se caracteriza por ser húmedo y frío. Lleva siempre un buen calzado para el campo que resista la lluvia, ropa de abrigo y chubasquero, agua y comida en la mochila.

… Y localizado

Tenemos que tener la precaución de informar sobre dónde estaremos y estar siempre localizados, con la batería del móvil completa, e incluso no está de más una batería externa adicional si la tenemos. La brújula, el GPS, el geolocalizador… son nuestros mejores aliados ante una pérdida en el monte.

Sé un recolector sostenible

No cojas setas y hongos en cantidades exageradas que, probablemente, ni siquiera vas a consumir. Recuerda que es un recurso natural de nuestros bosques. Además, infórmate sobre las cantidades estipuladas y las sanciones, pues varían en cada Comunidad Autónoma.

Respeta también los tamaños mínimos: las setas pequeñas no tienen mucho sabor y hay que dejarlas crecer. Tampoco las que están envejecidas o deterioradas es aconsejable comerlas. Y no dejes tu huella en el bosque en forma de basura o daños.

Manos a la obra

Usa la navaja para cortar las setas y una cesta de mimbre para almacenarlas. Nunca las arranques, hay que cortarlas por el pie y dejar el hongo en la tierra, para que vuelvan a crecer setas en ese lugar. No utilices bolsas de plástico, pues la cesta sirve para protegerlas y para que las esporas que suelten caigan al suelo.

¿Cuáles coger?

Solo aquellas setas que conozcamos perfectamente. Ante cualquier duda, no las recolectes. Recuerda que hay más de 3.500 especies de setas de las cuales unas 100 son comestibles, unas 35 son tóxicas y unas pocas incluso mortales. Por ello lo mejor es salir acompañados de un experto o, en su defecto, de un buen libro o una aplicación que nos ayude a distinguirlas. Utiliza una brocha o pincel para limpiarlas e identificarlas antes de cortarlas.

En la cocina

No uses agua para limpiarlas. Lo mejor es ayudarse de la navaja para limpiarlas, un trapo humedecido y un cepillo pequeño. Su sabor es tan exquisito que te basta con sazonar cada seta, untarla con aceite de oliva y hacerla directamente en la plancha.