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¿Cómo serán las carreteras inteligentes del futuro?

Diferentes proyectos puestos en marcha en todo el mundo nos hacen soñar con autopistas interactivas, modernas y útiles. ¿El objetivo? Maximizar la seguridad y mejorar la fluidez del tráfico a través de tecnología punta.

Mucho se ha hablado y avanzado en los últimos años respecto a los coches inteligentes. Daba la sensación de que no sucedía lo mismo con las carreteras. Sin embargo, poco a poco, las disrupciones tecnológicas en otros campos se están aplicando también a estas últimas. Pero ¿qué entendemos por carreteras inteligentes? ¿Hasta dónde seremos capaces de llegar?

Primeros pasos

En 2014, se probaba en Holanda la primera carretera del mundo que brilla en la oscuridad utilizando una pintura fotoluminiscente —absorbe la luz del día y puede proporcionar hasta ocho horas de luz en la oscuridad—, que permite la reducción o incluso la eliminación del alumbrado público.

Era solo el primer paso del proyecto Smart Highway, que trabaja en la aplicación de otros conceptos de eficiencia energética, como una pintura sensible a la temperatura que muestra cristales de hielo sobre la carretera cuando el termómetro se sitúa por debajo de cero, luces interactivas que aumentan de intensidad cuando se acerca un coche y se atenúan cuando no hay circulación para ahorrar energía o un arcén que incorpora bobinas de inducción bajo el asfalto y que permite recargar energía a los coches eléctricos, entre otras.

 

Primera Smart Road en Europa

Un año más tarde, en junio de 2015, se anunciaba: “La primera ‘carretera inteligente’ de Europa ya es una realidad”. Se trataba de la construcción en Hamburgo (Alemania) de un tramo de autovía que incorpora en su diseño mejoras estructurales y el concepto de Internet de las cosas (IoT). Ejemplo de ello es su iluminación inteligente, adaptada a las condiciones de la calzada. Pero va un paso más allá: sus sensores estructurales y ambientales dan información en tiempo real a los propios conductores y a las autoridades sobre la fluidez del tráfico, los incidentes, las vías alternativas, etc. Por ejemplo, un conductor puede conocer con anticipación si se registró un accidente o si las condiciones climáticas están dificultando el paso de automóviles por cierto punto para, con la ayuda de sistemas de navegación, recibir recomendaciones de rutas alternativas.

Primera carretera eléctrica

Los avances continúan y en junio de 2016 se pone en marcha la primera carretera eléctrica del mundo. Inaugurada en el centro de Suecia, en la ciudad de Gävle, permite a los camiones híbridos operar como vehículos eléctricos en un trazado de dos kilómetros dispuesto para este tipo de circulación (abasteciéndose de energía de un sistema de cadenas eléctricas) y como vehículos híbridos regulares en otros tramos.

A través de este plan piloto durante dos años, el Gobierno sueco pretende determinar la viabilidad comercial de las carreteras eléctricas, en su propósito de impulsar un sector del transporte que no dependa de los combustibles fósiles a más tardar en el año 2030.

El futuro

A pesar de los avances en esas pruebas piloto, el camino que hay que recorrer para disponer de una red de carreteras inteligentes es todavía muy largo. Aun así, estos nos permiten vislumbrar cómo serán las autovías del futuro:

  • Serán capaces de obtener la información que afecta a la conducción en tiempo real y ofrecérsela de forma eficaz a conductores y a autoridades.
  • Integrarán elementos capaces de prever, informar y responder ante determinadas situaciones (cambios meteorológicos, grietas, baches o incremento en el volumen de tráfico).
  • Dispondrán de redes automáticas para controlar la iluminación y monitorizar la temperatura del asfalto, y generarán suficiente energía para autoabastecerse.
  • Estarán construidas de materiales capaces de autorrepararse.
  • Serán capaces de recargar los vehículos eléctricos que por ellas circulen.