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10 pueblos de montaña con encanto

Son pequeños rincones de nuestra geografía con un encanto especial, donde hacer turismo rural, disfrutar del entorno natural, sus paisajes pintorescos y actividades al aire libre.

Sotres, Asturias

En el corazón de Picos de Europa, es un destino imperdible para los amantes del paisaje y los montañeros, ya que es un enclave idóneo para iniciar rutas de escalada y senderismo. Antaño una aldea de cabañas y pastos, hoy es un rincón turístico, con guías de montaña y productos artesanos que son auténticas joyas de la tradición, con su queso cabrales a la cabeza. Atrévete a subir a Sotres y podrás disfrutar de hermosas tradiciones rurales y paisajes naturales sorprendentes.

 

Ochagavía, Navarra

Está situado solo a 758 metros, rodeado de montañas. No es el pueblo más alto, pero sin duda conserva un entorno natural impresionante que incluye parajes misteriosos como la Selva de Irati, el Pico de Orhi o la Sierra de Abodi. Ofrece una bella postal de casas de estructura típica navarra de montaña, con sus tejados empinados, junto con su iglesia de piedra y el río Anduña con su viejo puente medieval. Y no podemos olvidar su exquisita oferta gastronómica, como las migas, la ternera, el cordero lechal o la trucha a la navarra.

Piornedo, Lugo

Esta pequeña aldea prerromana de la Sierra de los Ancares, a 1.300 metros de altitud, está considerada Conjunto Histórico-Artístico. Su atractivo principal son las pallozas, antiguas viviendas de los habitantes de estos pueblos que, en la actualidad, se utilizan como establos. Algunas de ellas conservan su aspecto original y son auténticos museos que pueden ser visitados. Los picos que la enmarcan constituyen la puerta de entrada a Galicia del Camino Francés.

 

Torla-Ordesa, Huesca

Este bello pueblo de 233 habitantes, a 1.033 metros bajo la imponente mirada del Macizo Mondarruego, te encantará en las cuatro estaciones. Te recomendamos un paseo por sus calles, entre rurales y medievales; la visita a la iglesia de San Salvador, con sus retablos y estilo románico; al castillo convertido en abadía; al museo etnológico con pinturas medievales; a la cripta de San Jorge, y a la plaza mayor del siglo XIII. Además, es la entrada natural al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, desde donde iniciar rutas de senderismo de distinta dificultad.

Albarracín, Teruel

Desde la lejanía, Albarracín parece un pueblo de cuento dentro de su muralla, custodiado por el castillo del Andador, con sus construcciones de color terroso de los ladrillos de adobe y envuelto por la naturaleza de la Sierra de Albarracín. Al llegar, esta ciudad medieval no decepciona. Además de sus abundantes monumentos, es el enclave ideal para practicar turismo activo en el río Guadalaviar, senderismo, rutas de BTT, escalada, tiro con arco o paseos a caballo.

Candelario, Salamanca

Un pueblo singular por su arquitectura, que ha sabido mantener vivas sus fiestas, tradiciones y costumbres. Sus escalonadas callejuelas, con varios siglos a sus espaldas, nos invitan a un paseo cansado pero agradecido. Muchas de sus casas conservan su estructura original, con tres niveles; el último se destinaba a curar la matanza, con el humo de la madera de castaño. La puesta en escena de tradiciones, como el nacimiento de Jesús, la Pasión o las bodas típicas, en las que participa casi todo el pueblo, es otro de sus atractivos.

Valverde de los Arroyos, Guadalajara

Hemos elegido este pueblo como muestra de la bella arquitectura negra de la Sierra Norte de Guadalajara. Situado a 1.255 metros de altitud en el Pico Ocejón, posee, además de las típicas casas de tejas negras, una plaza mayor que es una de las mejores conservadas de la comarca. Además de perdernos por sus calles de postal, podemos visitar enclaves naturales próximos, como las Chorreras de Despeñalagua, una cascada de más de 80 metros de altura, o la ribera del río Sorbe.

 

Alcalá de Júcar, Albacete

Sin duda, uno de los pueblos más pintorescos de España. Sus casas trepan hacia el Castillo por la ladera aprovechando el meandro del cañón que ha dejado la erosión del río Júcar. Callejuelas y escaleras escarpadas entre pequeñas casas, huertas y las típicas casas cueva constituyen un conjunto arquitectónico único. La garganta que traza el río, sus monumentos históricos y su entorno lo convierten en el lugar perfecto para una escapada de fin de semana. Un consejo: no dejes de ver el pueblo de noche, pues su iluminación artística realza su belleza.

 

Guadalest, Alicante

La historia y el arte se dan la mano en este pequeño pueblo rodeado de valles y sierras, coronado por su emblemático castillo de San José que domina el valle del río Guadalest encima del embalse del mismo nombre. El enclave del pueblo es singular, pues se encuentra a ambos lados de una tremenda roca en forma de cuchilla sobre el terreno. En el lado norte la vegetación es espectacular y contrasta con el sur agreste y rocoso del otro lado. Uno de los rincones más bonitos de Alicante.

Zahara de la Sierra, Cádiz

En pleno corazón del Parque Natural de la Sierra de Grazalema, rodeado de altas montañas, se asoman al embalse de Zahara su inexpugnable castillo árabe, su iglesia mayor y su característico caserío blanco. Declarado Conjunto Histórico Artístico, es de visita obligada su Torre del Reloj, la capilla de San Juan Letrán y la iglesia de Santa María de la Mesa; y también lo es, por supuesto, perderse entre sus callejuelas estrechas, disfrutar de las vistas desde sus miradores y del sabor de sus terracitas y mesones.